dissabte, 26 d’abril de 2014

la vida en las ventanas

Su ausencia le había encerrado en su mundo interior, cerró puertas y ventanas para que nada ni nadie le hiciera ni un solo rasguño a su ya débil corazón. Pero nada impedía que cada mañana la luz se colara hasta su habitación por el pequeño agujero que un día el granizo dejó en la persiana, la vida que su corazón blindado se negaba a vivir. 

Aquella mañana se asomó tímidamente a su ventana, nunca hasta entonces había llegado tan lejos, pero algo la impulsaba. Antes sus ojos, un abismo, no peor que el que vivía en su interior.


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