dilluns, 5 de gener de 2015

noche de Reyes


En mi memoria, en aquel lugar donde guardo recuerdos de infancia, cuando la edad de la inocencia me permitía vivir con sonrisa constante, cuando los sueños no eran sueños sinó verdades, cuando los Reyes Magos eran magos, este rincón del disco duro que es mi cerebro hoy me regala los pocos recuerdos que me quedan de este día. Esa única vez en brazos de mi padre viendo la cabalgata, no sé si es de tantas veces que me lo contaro que lo transformé en recuerdo, una cabecita entrando en mi habitación proclamando a los cuatro vientos que los Reyes ya han pasado, una escalera de trenta peldaños conviertiéndose en de diez, una habitación llena de regalos, que no eran tantos, pero mi pequeña estatura a lo Alicia en el País de las Maravillas después de beberse la poción hacía que todo fuera gigantesco.

Hoy mis escaleras no tienen diez peldaños, ni hay una habitación con regalos, y algunos sueños siguen siendo sueños, pero hoy es una noche mágica, y cerraré mis ojos con la misma ilusión de esa niña que un día midió venticinco centrímetros de altura(1).

(1)Sin embargo, aquella botella no llevaba la indicación «veneno», así que Alicia se atrevió a probar el contenido, y, encontrándolo muy agradable (tenía, de hecho, una mezcla de sabores a tarta de cerezas, almíbar, piña, pavo asado, caramelo y tostadas calientes con mantequilla),se lo acabó en un santiamén.-¡Qué sensación más extraña! -dijo Alicia-. Me debo estar encogiendo como un telescopio. Y así era, en efecto: ahora medía sólo veinticinco centímetros, y su cara se iluminó de alegría al pensar que tenía la talla adecuada para pasar por la puertecita y meterse en el maravilloso jardín.

Fragmento de 'Alicia en el país de las maravillas'.

1 comentari:

  1. Que bonitos son los recuerdos de la noche de Reyes cuando se ha vivido. Esa Magia, esos ojos abiertos de par en par esperando no dormirse y pillar a los Reyes... nada es comparable a esa ilusión, a esa magia.
    Yo ni la recuerdo...lo supimos con muy pocos añitos, así que casi no vivimos esas sensaciones, ni fuimos a cabalgatas...pero me gusta leerlo. Sentirlo en otras pieles.
    Precioso relato.

    ResponElimina